10 ALIMENTOS VEGANOS BÁSICOS EN MI DESPENSA

10 ALIMENTOS VEGANOS BÁSICOS EN MI DESPENSA

Acabo de llegar a una nueva casa y el proceso de mudanza fue excelente para darme cuenta de cuáles son esos alimentos que realmente no pueden faltar en mi alacena, o que nada más me gustan mucho y ya.

Si no llevas mucho tiempo leyendo mi contenido te cuento en breve que soy vegetariana, sin embargo, no compro yogurt, cremas, quesos ni leche de vaca y evito el huevo. No soy vegana porque consumo postres que hace mi mamá (que seguro contienen huevo y/o lácteos) y de vez en cuando una pizza de queso le hace bien a mi corazón y no le cae mal a mi pancita. Peeero, todas mis recomendaciones de este post son totalmente veganas y algo así como las que siempre están en mi lista de compras. SIEM-PRE.

UNO. Avena. El mejor desayuno ever. Y básicamente el ‘único cereal’ que deberías consumir si hablamos de cereales comerciales en caja. Es sumamente accesible, versátil y buena para tu cuerpecito. Me encanta cocinarla con leche de coco y cacao en polvo o matcha, a veces agrego proteína vegetal y la endulzo con azúcar de coco o miel de agave. Y como muestra de su versatilidad, ahí les van unas ideas (y me estoy quedando corta): combinada con manzana y canela, zanahoria rallada y nueces pecanas, plátano y almendras o crema de cacahuate, frutos del bosque y ‘yogurt’ de coco. Prefiero preparar suficiente para unos 5 días y servirme todas las mañanas del refrigerador; a veces hago dos sabores para no aburrirme. Otra opción es remojar tu avena con chía en un mason jar bien cerrado durante toda la noche y por la mañana sólo agregar toppings y listo, breakfast to go.

DOS. Leche de coco. Y si puedes hacerla en casa, muchísimo mejor. Admitiré que soy flojita y me gusta comprar leche de coco de la marca GÜD (mexicana y orgánica). Cuando no hay (porque no siempre la encuentras) compro A de Coco o Calahua Orgánica. Me sirve para mucho y estoy segura que si me bañara en ella lavaría todos mis problemas. Les contaré cuando lo haga. La uso en mi avena, smoothie bowls, algunos tés, para hacer ‘crema’ ácida, como base de ‘cremas’ o sopas de verduras, chocolate caliente, matcha, overnight oats, pancakes, panes, energy balls. Y seguro muchas cosillas más. Por ahora recorté la leche de almendra pues estoy tratando de comer más alineada a mi dosha pitta-vata, pero bueno, las ‘leches’ vegetales son amor.

TRES. Cacao en polvo. CHOCOLATE MI AMOR BEBÉ. No hay más que decir. Escuché por ahí que lo mejor es consumir cacao orgánico crudo (me contó el Chef Miguel Bautista de Vegan Planet) pero la neta compro el de Ki’Xocolatl en Mérida porque no me parece caro (y me rinde meses) y si no estoy mal, es orgánico. Y porque siempre me llevo como 4 bombones de la tienda. Sorry not sorry. Vaya, siempre he sido fan del chocolate pero de esta forma te ahorras decenas de ingredientes nada buenos para tu cuerpo y poco a poco comienzas a habituarte a su sabor y a disfrutar los beneficios, que no son pocos. Aporta energía, te pone de buenas, balancea las hormonas y yo digo que es como un hombre sin el conflicto emocional. Y en muchas ocasiones, más placentero. Trato de consumirlo todos los días en avena cocida o remojada y smoothie bowls. Ñam.

CUATRO. Matcha. Me gusta su sabor y quisiera decir que todos los días me preparo una taza de matcha caliente, pero la realidad es que el calor de Mérida es obsceno y no se antoja. Lo que hago es integrarlo a un green smoothie bowl con espinaca + kale + mango + plátano + leche de coco + proteína vegetal. Y luego voy al baño como si no hubiera mañana. Dejé el café porque soy muy sensible a la cafeína y ANSIEDAD, ARDOR DE PANZA Y CARRERAS AL BAÑO EN PLENA CAMINATA; pero el matcha (aunque también tiene cafeína) me cae muy bien y me da la energía necesaria sin bajones. No compro ninguna marca en especial, así que cualquier recomendación es bienvenida. Plus: es muy alto en antioxidantes, protege de infecciones y ayuda a aliviar el estrés. Consumo ½ cucharadita en mis smoothie bowls y si acaso otra media si lo tomo caliente o tibio durante el resto del día.

CINCO: Proteína vegetal de vainilla y chocolate. Cuando vivía la ‘vida fit’ consumía una cantidad obscena de proteína de suero de leche en polvo y barras. En mi caso, agravó mi acné en la espalda y me mantenía la panza siempre inflada; eso y el yogurt griego. Probé una semana sin ellos (aunque me parecía inconcebible recortarlos y no quería reconocer su probable influencia no tan positiva en mi cuerpo) y la diferencia fue tanta que los hice a un lado. Sin embargo, la practicidad de la proteína en polvo siempre me ha llamado. Después de dejar la carne y aunque me resistí un poco (y aún lo hago), probé proteínas vegetales en polvo, pero esta vez muchísimo más limpias que las de tu bote negro y letras metálicas con una lista interminable de ingredientes no pronunciables. Me encanta la marca White Elephant, primero porque es Mexicana, y dos, porque sus productos son orgánicos, veganos y NON GMO. Las proteínas vegetales están hechas a base de granos y semillas (y puedes pronunciar todos los ingredientes) y vienen en sabor natural y chocolate. Nadie me apuntó para recomendarles estas, en verdad me gustan mucho. Las consumo por las mañanas en (ya saben) smoothie bowls. Extra: las he probado para cocinar pancakes y NO me gustó la textura final porque quedaron súper chiclosos. Debo experimentar con otras recetas, pero como no lo hecho, por ahora sólo la recomiendo preparada en líquido.

SEIS. Plátanos congelados. Este debería ser el post de SMOOTHIE BOWLS, pero pues sí, los consumo bastante seguido. Y la base: plátanos congelados. Siempre hay en mi congelador listos para ser aniquilados en mi nutribullet. A veces uso uno mediano y otros días dos, todo depende del nivel de energía que necesite o del sabor del bowl que se me antoje. No combino más de dos frutas en un solo platillo y complemento con mezclas de proteína, aguacate, kale o espinaca, mango, cacao, matcha, avena, nueces y superfoods. La clave es congelarlos bien maduros y cortados. Sin la cáscara por favor… aún recuerdo el fatídico día que congelé plátanos por primera vez y dudé de mi desarrollo mental por un día entero.

SIETE. Camote amarillo. No exagero cuando digo que es uno de mis alimentos favoritos. Además de que tiene más tiempo de vida que muchos, simplemente me sabe a cielo. En puré con canela y azúcar de coco o con hierbas y sal; este bebé queda delicioso dulce o salado. Mi forma preferida de comer camote amarillo es en cubitos horneados con un poco de aceite de coco y las hierbas o especias que ese día se me antojen, de nuevo, dulces o saladas. Y ahí no termina mi amor por estos guapos: son buena fuente de potasio y magnesio, no causan picos de azúcar en la sangre y hay muchísimas formas de comerlos. En ‘cremas’ veganas son otro nivel si vives en zonas con climas fríos. De nada. Compro los míos en Chedraui y Superama porque hasta ahora no he encontrado otro punto de venta menos comercial.

OCHO. Espinaca. Mis verdes ahora se limitan a kale y espinaca. No lechugas porque AYURVEDA. Y no tengo ningún problema con eso. Dos puños de espinaca + unas hojitas de kale en un smoothie bowl por la mañana es amor. Espinaca picada en buddha bowls para almorzar y cenar, también es amor. Espinaca llena de amor es amor y punto. Procuro comerla cruda y orgánica. Tip: para que dure mucho más en el refrigerador, guarda tu espinaca en un contenedor hermético y coloca unas pocas capas de papel de cocina entre las hojas para que este absorba la humedad. Esto ayuda especialmente en climas muy calientes. También mantengo una parte de hojas congeladas listas para smoothies.

NUEVE. Quinoa. Desde que conocí la quinoa hace algunos años, se volvió parte de la despensa familiar y con todo orgullo puedo decir que algunas amigas cercanas también han contagiado el amor por la quinoa a sus familia. Quinoa Warriors United. En primera, es súper fácil de preparar. Primero pongo a sofreír ¼ cebolla blanca mediana picada con 2 dientes de ajo picados en una olla con 2 cucharadas de aceite de coco (puedes omitir el aceite si quieres reducir grasa y a tu olla no se le pega nada). Ya que el ajo y la cebolla comienzan a agarrar color, pongo 2 tazas de agua y cuando ya está hirviendo agrego 1 taza de quinoa. Mezclo 1 ó 2 minutos y dejo tapada la olla otros 10 minutos. Soy medio inexacta con los tiempos porque voy revisando la textura hasta que me guste: ligera y no ‘babosa’. También puedes hacer ‘quinoa con leche’ tipo arroz con leche, sin cebolla y ajo, sustituyendo el agua por leche de almendra o coco y agregar el endulzante de tu preferencia y canela. DESSERT ALERT. Estos tips están probados con quinoa blanca; la roja o negra por ejemplo, no he probado cocinarlas pero también son deliciosas. La quinoa es un tipo de carbohidrato complejo, entonces, te mantiene más llenita y contenta. Plus, es buena fuente de proteína vegetal.

DIEZ. Semillas de calabaza y girasol. De nuevo con la medicina ayurvédica, básicamente sólo debería consumir estas dos semillas y unas pocas almendras al día (estaría mintiendo si digo que no como avellanas, macadamia y nueces pecanas de vez en vez), entonces, SIEMPRE tengo ambas en casa para acompañar avena, smoothie bowls y ensaladas. Incluso hago ‘pasta’ de semillas de calabaza con azúcar de coco en el procesador y formo unas bolitas tipo mazapán para los antojos dulces de la tarde. Son la gloria.

En definitiva, hay muchos otros alimentos que me encanta tener en casa, y contrario a lo que muchísimas personas pudiera pensar, la dieta basada en plantas es deliciosa y puede ser sumamente saludable y benéfica. Y no, no tiene que ser carísima. Tome su morral y sáquese al mercado local o a la central de abastos.

¿Cuáles son tus básicos en la despensa?

Fotografías de Ale Cen.
Dirección de Majo Escalante para Little Journal.

Comentarios

comentarios

One comment

  1. Renata Alergus
    11 meses ago

    Me encanto el post me vi a mi con mis mil y una cosas que tengo en la alacena todas súper saludables y lo más importante que sean limpias sin ninguna porqueria 🤗

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