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Por qué te ‘odias’ y cómo puedes dejar de hacerlo con inteligencia emocional en 5 pasos.

por | Sep 19, 2017 | SelfLove

Por qué te ‘odias’ y cómo puedes dejar de hacerlo con inteligencia emocional en 5 pasos.

por | Sep 19, 2017 | SelfLove

A estas alturas la expresión “me odio” me parece bastante ajena y lejana, sin embargo, es muy recurrente en los mensajes que recibo cada día. Usualmente va acompañada de: no me acepto, no me gusto, no me quiero, no puedo, no sé cómo. Y luego vienen emojis de caritas tristes o con lágrimas y gritos de auxilio.

No he permanecido indiferente ante esto, pero mi mente se quedaba en blanco y no recolectaba las palabras que yo consideraba adecuadas para responder. Simplemente el odio dejó de ser una emoción con la que pudiera identificarme y mucho menos podía armar un post que me hiciera sentir que ayudaría efectivamente.

Creo que por fin el día ha llegado.

Parto desde aquí dejando en claro que hablaré del odio a uno mismo. Odio mi cuerpo, odio mi vida, odio lo que tengo y lo que no tengo, odio mi personalidad, odio mi trabajo. Odio, odio, odio. Odio todo. No importa lo que digas que odias de ti. Este post no discrimina.

“Entonces, ¿qué es y de dónde viene el odio?”

El odio es la no aceptación de lo que es. Tal como la base de la neurosis, generada por desear de forma enfermiza que la realidad fuera distinta. Negación. El odio es energía.

“Pero bueno, Zazil, entonces, lo que es es que me odio… ¿se supone que acepte que me odio y ya?”

Básicamente es eso. Te explico.

Todo este odio que sientes por ti, es energía mal dirigida que está disponible para usar a tu favor. Mal dirigida pero tal vez necesaria para comprender tu poder personal. El hastío que genera el odio es A VECES el detonante que necesitas para accionar y redireccionar tu energía hacia el amor. Cursi, pero real y comprobado. Y no, este no es un pase libre para recurrir a los extremos amor-odio cuando quieras accionar. No es una invitación a vivir en odio y que todo lo que ejecutes para tu “bien” parta de celos, envidia, rencor, venganza, coraje. Hell to the no. Quiero que comprendas que la energía para amarte completamente ya está en ti y es tu responsabilidad darle una nueva forma sana y positiva.

“Zazil, ¿tú también sientes odio por ti alguna vez?”

No usaría la palabra odio, pero a veces no me soporto y tengo días malos. Le llamaré inconformidad. La ENORME diferencia, es que ahora me trato con amor, compasión y mucha paciencia.

Aproveché el más mínimo atisbo de ‘inconformidad’ para viajar al pasado y ponerme en mis zapatos empáticos. Pasó hace unas pocas semanas cuando estaba frente al espejo. Mi grado de exceso de mente y ego se manifestó: “no mames, no mames, no mames, tengo mucha celulitis y no me gusta. Como que ya subí de peso. No soy deseable. Mi cabello es un asco.”

Ahí supe que teníamos una situación por atender de forma urgente. Y una buenísima oportunidad para escribir.

No, no. Nada de lo que posteo es mentira. Puedo tener celulitis o no, subir o bajar de peso, tener cabello lindo o no. Eso no ha cambiado, pero mi actitud es la que estaba fuera de lugar. Y repito: esta actitud provenía de un exceso de mente y ego. En otras palabras, de un lugar que no era real. El 90% del tiempo los pensamientos que tengo sobre mi cuerpo son positivos y el otro 10% es producto de mis contrastes hormonales, y aún así, sigo abrazándome con todo y chaquetas mentales. La consciencia hace TODA la diferencia. Admito que durante mi adolescencia y hasta hace algunos pocos años fui bastante dramática y fatalista. A eso le podría sumar mi visión negativa del mundo y mi costumbre a hacerme la víctima. Con mucho orgullo (y horas de terapia) puedo decir que he superado mi fascinación por poner un show diario y tirarme a la desgracia a la mínima provocación. Por supuesto que todavía tengo episodios de ansiedad, celos e inseguridad de vez en cuando, pero a diferencia de mi versión anterior, ahora reacciono muy pocas veces con base en la emoción del momento.

AHORA REACCIONO MUY POCAS VECES CON BASE EN LA EMOCIÓN DEL MOMENTO.

Mi queridx lectorx: aquí entra la inteligencia emocional. Y es una entrada triunfal.

El perfeccionamiento de tu inteligencia emocional implicará un proceso largo. Y deliciosamente placentero. E incómodo. Y así como hay quienes destacan en el análisis de situaciones, los números o la razón, estamos lxs que podemos trabajar nuestro desarrollo humano desde el control de nuestras emociones. Tu actitud visceral e impulsiva puede transmutar a pura elegancia y templanza. Y para que esa actitud evolucione, tu proceso en el manejo de las emociones tendrá que tomar forma a través de la práctica constante. No va a pasar a la primera y tú mismx deberás desarrollar tus propios métodos; eventualmente sabrás muy bien qué funciona para ti. Seguro vas a cagarla bastante en el proceso; puedo decir que por varios años trabajé en mi inteligencia emocional con algunas lecciones muy desastrosas, pero todo fue parte de un bonito camino que ahora me permite compartir esto contigo y hacerme sentir emoción por seguir aprendiendo y probándome.

Si no he saturado tu mente, (por pinches fin) te comparto mi método simplificado para el control de emociones con un ejemplo muy personal. Para poner en acción el método es necesario que exista un detonante que ‘active’ una premisa. En otras palabras, te pasó X (detonante) que te hizo sentir Y (emociones) y tienes dos opciones: REACCIONAR o RESPONDER. Créeme, querrás responder efectiva e inteligentemente.

Esta es la premisa: SOY CELOSA. ODIO SER TAN CELOSA.

El detonante es cualquier evento que haya activado mis celos. No pondré un ejemplo real, porque la neta me avergüenzan un poco. Mucho. Y de aquí viene la lluvia de emociones y potenciales reacciones (o respuestas).

[[Toma en cuenta que en esta situación entran otros elementos que están fuera de ti: comparación con otra u otras personas, una realidad imaginaria, el deseo de aprobación que proviene del exterior. Y buscarme en el exterior es garantía del un encuentro con el vacío. La premisa ya es una fórmula para el desastre. Por lo tanto, surgen ahora sentimientos de inseguridad que distorsionan mi auto-imagen y estos resultan en afirmaciones de este tipo: mi rutina de vida es mediocre. Mi cuerpo está flácido y lleno de celulitis. No soy tan interesante como ella. Podría tener más conocimientos o ser mejor en algo. No soy suficientemente buena. Mi trabajo no existe. Soy una broma.]]

Primero: Me dejo sentir la emoción sin juzgarme. O sea, me dejo sentir los celos, pero no me defino con ellos. Y lo más importante, no actúo con base en los celos. Yo no soy los celos y lo que estoy sintiendo no está mal. Son humanos. Soy humana y tengo el deseo de mejorarme. Yo controlo mi vida.

Segundo: Durante el proceso inicial, me dejo sentir y me desahogo lejos de personas queridas en entornos seguros. Me quedo en mi cuarto o camino por un parque. No manejo o escapo. Come on, puede ser muy riesgoso para ti u otras personas. Escucho música que estimule las emociones que estoy viviendo (tristeza, enojo, frustración, celos, coraje). Este último punto funciona para mí porque deja libre la emoción pero bajo control y me ayuda a ir depurándola y templándome poco a poco. Si tú estás iniciándote en un proceso de inteligencia emocional, sugiero que te saltes esta opción porque podrías ejecutar desde la emoción en vez de la consciencia. La música tiende a hacer eso.

Tercero: Escribo TODO lo que estoy sintiendo en forma de emoción o incluso en adjetivos calificativos sobre mí: traición, dolor, desilusión, engaño, coraje, celos, hastío, cansancio, rendición. Estúpida, inocente, pendeja, lenta, tonta, usada. Deja que todo salga sobre el papel. Todo. Si te ayuda, también puedes grabar notas de voz para revisar después.

Cuarto: Después de un rato cuando estoy mucho más tranquila, defino la emoción o emociones principales. Está bien si te toma uno o dos días. Es este caso concluí dolor y celos. Procura que no sean más de dos para poder trabajarlas de manera más efectiva. La situación X me hace sentir todas estas emociones y finalmente me doy cuenta que NADIE me ha hecho NADA y me quedo con los celos que generan dolor. Aquí es donde adquieres responsabilidad y poder sobre ti mismx. Y si en verdad quieres ser una persona emocionalmente inteligente y sana, esto es justamente lo que necesitas. Responsabilidad y no culpa.

Quinto: Ya puedes preguntarte y responder honestamente: ¿de dónde vienen mis celos?, ¿qué es lo que duele?, ¿por qué duele? Escribe. Yo sé… puede parecer algo radical pensar que NADIE te ha hecho NADA, pero desde el otro lado te digo con seguridad, que el único enemigo con el poder de hacerte sufrir es el ego. Y el ego es en parte exceso de mente. Los celos están llenos de ego y más mente. En este punto final es donde eliges: ¿esta vez reaccionarás o responderás?

Ahora, repite las veces que sea necesario. Siempre con paciencia, siempre con amor en vez de odio.

-Z

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Fotografía de Karla Moes para Little Journal.
Styling de Majo Escalante para Little Journal.

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