¿De dónde salió #BravaFuerteDigna? Mi historia en (no tan) breve.

Zazil Abraham

En abril de 2012 comenzó lo que en su momento yo llamé mi ‘fitness journey’. En otras palabras: llegó el día en que me harté de ser una “gorda huevona”, así que me puse a “comer saludable” y a hacer ejercicio intensamente. Mi motivación: quedar delgada por primera vez en mi vida para al fin ser completamente feliz (porque ser flaca es un promesa de felicidad absoluta y la chingada). Por supuesto que, en ese entonces, mis intenciones no eran “malas”; en mi mente estaba “cuidando” de mí misma (en realidad estaba hundidísima en el autorechazo y la “cultura de las dietas”).

Por ese mismo tiempo llegó Instagram, y junto con él los #Fitspo #Fitspiration #Fitness #BodyGoals #DreamBody #CleanEating #CheatMeal #SummerBody #StrongIsTheNewSkinny #NoDaysOff #GoHardOrGoHome #CualquierCosaQueTeDéUnFalsoSentidoDeSuperioridad.

¿Quién crees que, por supuesto, creó su cuenta para documentar su ‘fitness journey’? 

Pues yo mera, y además bajo el nombre de Zazil Gets Fit, que usé como presión para jamás volver a ser Zazil Gets Fat. Yo era una joya con todas sus letras…

En noviembre de 2013 comencé un “reto” de tres meses para ponerme bien mamey; tres meses que coincidieron con la última temporada de mi primera relación de pareja (tóxica, btw), por lo tanto, tres meses en los que me enfoqué fuertemente en “bajar de peso” para evadir todo mi desmadre emocional. Para febrero de 2014 ya estaba FLACA, lo más flaca que había estado en toda mi vida. Pero no me sentía “completamente feliz”. Ni de cerca. Estaba delgada y, después de siete años y medio, era libre de una relación de pareja, pero no me sentía en paz conmigo.

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En junio de 2014, junto con mi amigo Edgardo Arredondo, a.k.a. Dadá 88, inicié un proyecto que cambió el curso de mi vida. Dadá, mi mamá y yo, creamos un canal en YouTube llamado Fit My Dish (que era algo así como un juego de palabras para decir ‘acomódate a mi plato’ o ‘convierte mi comida cerda a fit’). En él, compartíamos recetas “saludables”, ideas de lunches para la escuela o el trabajo y enseñábamos a preparar alguna versión “limpia” de brownies, tacos o nuggets.

Durante el tiempo que trabajamos en el canal, sentí una satisfacción real por lo que estábamos construyendo y de corazón creía que estábamos aportando algo positivo. Pero a la vez experimentaba una presión fuerte por mantener un cuerpo “fit”, que alimentaba constantemente una sensación de insuficiencia; me la vivía con una mentalidad “de dieta” luchando contra mi cuerpo y sintiéndome ‘culpable’ por comer lo que preparábamos en las grabaciones, mientras que, poco a poco, recuperaba el peso que había perdido tan de golpe durante el reto de 2014.

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En febrero de 2015 me encontraba atravesando una racha emocional complicada, cuando cayó la “gotita” que derramó el vaso: viví un episodio de Body Shaming (vergüenza corporal) por parte de un entrenador que resultó un tanto hiriente en su momento, y como escribir siempre ha sido mi manera de “convertir el dolor en poder personal”, se me hizo bien sencillo desahogar en letras el coraje que siempre me ha causado el Body Shaming en el “mundo del fitness” (en cualquier contexto, de hecho) redactando un post para Instagram. Al volver a revisar el texto, noté que había escrito en mayúsculas las palabras VALIENTE, FUERTE, DIGNA, las traduje al inglés (porque mamadora), y decidí hacerlo un hashtag a modo de “movimiento de una sola persona” en contra de la vergüenza corporal: #BraveStrongWorthy.

Me tomé una foto mostrando la panza (mi especialidad), agregué el texto, y boom, contenido pa’l Instagram compartido.

Las palabras que en algún momento surgieron como “oposición” al Body Shaming, eventualmente se convirtieron en un discurso en contra de nada y en pro del amor. Propio. Desde entonces escribo y hablo en redes sociales sobre amor propio y autocuidado, y progresivamente el “movimiento de una sola persona”, que ahora es #BravaFuerteDigna (porque era un lata washashear en inglés cada vez que me presentaba), comenzó a extenderse más allá de las redes sociales por medio de las charlas y workshops presenciales y en línea que imparto desde 2016, como parte del proyecto.